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Los vecinos de un bloque de las 300, divididos por una antena de telefonía

12/08/2013

Los propietarios votaron a favor por entender que será la solución a los problemas económicos de la comunidad, pero quienes están de alquiler se oponen

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Gresca en el número 2 de la Avenida de Dulcinea, en el corazón de la popular barriada de las 300. 48 familias enfrentadas, a punto de pasar de las palabras, algunas altisonantes, a los hechos. Y todo por una antena de telefonía móvil.

Vicenta Infante es partidaria de aceptar la oferta que les ha llegado de una operadora. Dolores Álvarez, su vecina, no. «Pero si aquí no se pagan los gastos comunes... Siempre andamos con retraso. ¿Cómo vamos a decir que no? Ofrecen 9.000 euros, y parece que se puede negociar y sería incluso más», opina Vicenta. «Es una locura. No queremos que pongan eso ahí. Primero está nuestra saludad», responde Dolores.

La mujer del presidente de la comunidad de propietarios reflejaba en sus palabras el actual estado de cosas en este bloque de viviendas sociales de la Junta. «Le he dicho a mi marido que se vaya a tomar un café. En la asamblea hubo palabras mayores y esto va a terminar mal. Lo veo venir».

José María Montealegre es el representante vecinal del barrio. Además, ejerce como presidente en el número 2. Ayer no estaba en la foto que protagonizaban una decena de afectados ante edificio. Su posición es favorable a la antena. Y lo explica. «A mí lo que me transmite el administrador es que esto es la solución a los problemas económicos que sufrimos. En tiempos nos llegaron a cortar el agua y cualquier día pasará lo mismo con la luz en las zonas comunes. No quieren antena, pero tampoco están al día de pagos algunos...».

Montealegre no ha llegado a hablar con la empresa directamente. De hecho, todas sus referencias son hacia Carlos Jordán, el administrador. «Me está tocando poner la cara ante todo el mundo, y lo único que puedo decir es que Yoigo le comunica a Jordán que está interesada y que eso supone unos ingresos muy buenos. Lo que hacemos es lo lógico y normal. Se convoca una asamblea y se vota».

Eso sucedió el jueves y el resultado de esa votación es lo que ha terminado de encrespar aún más los ánimos, ya caldeados, de los vecinos. En especial de los partidarios del no a la antena. Son la mayoría de las personas que están de alquiler, pero también algunos dueños de pisos. Del casi medio centenar de familias residentes, solo 10 votaron. Tres lo hicieron en contra del montaje de la antena y siete a favor.

Entre los primeros aparece el nombre de Ángel Pérez. Muestra un papel en el que ya ha empezado a recoger firmas contra esa medida. También plantea impugnar la asamblea, ya que ni siquiera se les ha dado la opción de exponer su opinión a quienes no son propietarios. Dolores Álvarez lo reafirma. Sin embargo, el presidente de la comunidad, en ese aspecto, también lo tiene claro. «Nos hemos limitado a cumplir lo que dice la Ley. A las juntas solo tienen que ir los dueños de pisos. Eso se hizo», puntualiza.

Esa versión no convence a muchos. La posibilidad de tener sobre sus cabezas, en el mismo tejado de sus casas, esa antena de telefonía móvil les atemoriza. «Aquí los hay que tenemos audífonos, marcapasos, hay personas mayores, enfermas... Ese armatoste ahí no será bueno para nuestra saludad, eso es lo primero. Vamos a parar esto. Pedimos la mediación de la Junta», apunta Ángel Pérez. También esperan movilizar al barrio, así como la dirección del colegio Alba Plata y su asociación de padres de alumnos.

«Que pongan la antena en nuestro bloque, sinceramente, me da miedo». Valeriano Estévez habla pausado, con calma, ajeno a las estridencias que provoca la discusión entre los demás. Trabajó durante tres décadas como albañil y lleva 29 años en el edificio. Ya tiene 78 y dice que prefiere no correr riesgos. La antena y los posibles efectos sobre su salud le intranquilizan.

Opinión unánime en una conversación que secunda Vicente Jara, de 60 años y también con un piso alquilado. «No me gusta que lo monten. Sé por mi madre las enfermedades que generan esas instalaciones», afirma convencido.

No obstante, los partidarios del sí también tienen respuesta para eso. Si la antena no llega al número 2 de Dulcinea lo hará al C, un bloque próximo y con cuyos vecinos ya ha contactado la empresa, dicen. El debate parece lejos de terminar. Al contrario, la división entre los afectados anuncia nuevos episodios.


FUENTE: www.hoy.es

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